Entrevista a @leivalkiria

Son las siete de la tarde del último día de Marzo- sí, he necesitado fuerzas para sentarme a escribir-. Estoy a punto de hacer la mejor y, a la vez, la peor entrevista que he hecho hasta ahora, y digo peor porque la dureza del relato al que estaba a punto de enfrentarme no me la hubiera ni imaginado, a pesar de que sabía dónde me metía. 

Nos conectamos por Zoom, Valkiria (omito su nombre real por su propia seguridad) y yo. Ella se disculpa por fumar con un tono de voz digno de una princesa Disney. Yo estoy aún anonadada y sin saber muy bien cómo afrontar las preguntas para que no se convierta en conversación morbosa pero tampoco se quede en una entrevista plana. 

@fatuartediaz.- Muchas gracias por darme esta entrevista, creo que el verdadero activismo viene de la mano de mujeres como tú- ser agradecida es de bien nacida que dicen-. 

@leivalkiria.- Muchas gracias a vos. A todas en realidad, por darme voz. Yo sola no podría, necesito de una voz y de una teoría, la feminista, para avalar mi experiencia. Yo esto lo hago por las mujeres, por las adolescentes. 

@fatuartediaz.- ¿Eres consciente de la repercusión que tienen tus tweets en España?

@leivalkiria.- Esta es una cuenta nueva. Antes tenía otra, se llamaba “Otra más” y ahí llegaba a los 7.000 retweets, pero me la suspendieron. Me la cerraron los puteros. 

Entonces Valkiria se queda pensativa. 

@leivalkiria.- Putero me suena feo, porque deriva de puta, a mí me gusta llamarlo hombre prostituyente y mujer prostituida, aunque lo utilizo más en ambiente formal. 

Lo que sí he cambiado es lo de hijo de puta, mira no, perdona, las putas no parimos, esos seres no son hijos nuestros. 

Yo nunca había reparado en algo tan obvio, sin embargo lo veo totalmente coherente. El lenguaje crea el pensamiento y si en nuestro lenguaje siguen quedando términos derivados de “puta”, así sean dirigidos a los hombres que pagan los cuerpos de las mujeres víctimas, en nuestro imaginario colectivo siempre existirá la idea de que la prostitución y “las putas” son una realidad, es decir, no llegaremos al abolicionismo como tal. 

@fatuartediaz.- Se está poniendo sobre la mesa el abolicionismo, quizás porque países como Suecia, siempre a la vanguardia en políticas sociales, se ha decantado por dicha corriente, legislando incluso. Esto, hace 5 años, ni siquiera se contemplaba- me incluyo- ¿qué piensas de “los sindicatos de prostitutas” y términos como los que acuñan, véase “capital erótico”? Aunque yo no lo llamaría sindicato, la verdad. 

@leivalkiria.- ¿Cómo lo llamarías?

@fatuartedíaz.- Yo diría que son una secta- ambas reímos y acuñamos el término, como algo salido de una conversación entre amigas y que a las dos nos hará acordarnos de la otra cada vez que lo digamos-. 

@leivalkiria.- Para empezar, los sindicatos de prostitutas son sindicatos de proxenetas, no de mujeres prostituidas, aunque las que den la cara sean mujeres prostituidas. Esos sindicatos de proxenetas van con su discurso por ejemplo, aquí en Argentina, a las universidades a dar charlas y hablan de “trabajo sexual”, de “eliminar el estigma”… Pero, en realidad, lo que están haciendo es captando mujeres, sobre todo adolescentes. Entonces, las cabezas del sindicato son todos proxenetas, sean mujeres o varones. 

Después, están las mujeres prostituidas que se afilian y que van como caballito de batalla, son las que defienden y compran el discurso de que es un trabajo como otro, o el cuento que sea. Ellas saben que no es así. Ellas saben que es mentira. Pero yo las entiendo, acá muchas no pueden… o sea, si no se prostituyen, ¿qué harían? Hay muchas que son grandes, … hay muchas historias, no conozco todas, pero he conocido a miles de mujeres, yo he estado diez años en la prostitución. 

@fatuartediaz.- ¡Diez años!- me quedo atónita ante la serenidad de su rostro, que no se inmuta, y a la vez, me avergüenzo por haber mostrado mi incredulidad de privilegiada de un modo tan explícito-. 

@leivalkiria.- Sí, es un montón. Empecé en la trata y de ahí caí en la prostitución, pero bueno esa es otra historia aparte. 

@fatuartedíaz.- A mí tu historia me encantaría conocerla, porque tu figura me fascina- digo como si fuese una quinceañera viendo a su cantante favorita. Realmente la figura de Valkiria me resulta increíble, aún más ahora que la tengo delante, aunque sea a través de una pantalla – Tu entraste en la trata pero imagino que no a través de un “sindicato”, ¿no?

@leivalkiria.- No, a mí los proxenetas no me engañan. Eso de elige a tus clientes, es mentira. Pero el autoengaño sirve, porque claro, si te dejas de mentir a tí misma automáticamente sales de la prostitución y ahí tienes que vértelas como mujer en este mundo. Hay quienes tienen chicos para alimentar, muchas que crían solas, muchas que vienen de familias violentas… Por no hablar de las que tienen a un proxeneta disfrazado de novio o esposo; de esas hay un montón. 

Hay demasiadas historias. 

En esos sitios es donde realmente vemos la feminización de la pobreza. Por eso es por lo que lo defienden con uñas y dientes, porque les permite una vida donde pueden acceder a un mínimo de derechos básicos que si no se prostituyeran no los tendrían sólo por ser mujeres. 

Luego respecto a lo del capital erótico, es una palabra nueva, se está poniendo de moda, pero es otro invento para tapar detrás lo que hay. ¿Qué es el capital erótico? Para una mujer prostituida es su cuerpo, ponerlo a disposición de los hombres para su consumo, esto se reduce a boca, ano y vagina, nada más, y aprovechando la feminización de la pobreza y la normalización del porno, lo ponen como si fuese algo bueno, otra mentira. Se olvidan de que la persona no es únicamente un cuerpo, y en la prostitución afecta a mucho más que el cuerpo. Es una manera de desviar la atención. A través de este término le dan una falsa sensación de poder a las mujeres prostituidas. 

@fatuartediaz.- ¿Cómo llegas al mundo de la prostitución?

@leivalkiria.- Yo entro a los 21 años, ahora tengo casi cuarenta. En Argentina, antes, la mayoría de edad se cumplía a los 21. 

Yo estaba muy mal en mi casa, era una casa muy violenta y empecé a buscar trabajo en el diario, decía “yo me quiero ir de acá”, “cumplo la mayoría de edad y me voy”. ¿Por qué? Porque mi abuela me decía “hasta los 21 años tendrás que hacer lo que yo quiera, vos te vas y te reporto a la policía y te meten en un reformatorio”. A mi hermana mayor se lo hizo, conmigo tenía miedo. 

Entonces cumplí la mayoría de edad y empecé a buscar trabajo. Vi un anuncio que buscaban moza para… bueno yo soy del Norte, era para el Sur de Argentina. Estaba a 4000km de acá. Yo me quería ir lo más lejos posible, así que llamé y me dijeron de una entrevista. 

Voy, hago una entrevista con una señora, Mari. Me dicen que me dan un lugar para estar y el sueldo… A mí me parecía un poco más de lo normal pero no tenía mucha idea, yo tenía 21 años, era 2002, no es como ahora, yo no salía de mi casa… no tenía nada de mundo, yo solo quería irme. Así que dije, “¿me pagan el pasaje? Voy”. Una vez que llego me encierran en una habitación y me llevan a las famosas casitas de Río Gallego. 

Yo me había ido con pantaloncito de vestir, camisita, claro pensé que iba para moza. Cuando llego veo que hay unas casitas una tras otra, yo ahí no entendía nada, y le digo a Mari- que era la dueña, que en realidad no, porque era el marido, su proxeneta-, “disculpe pero este lugar es muy raro para ser moza no?”; a lo que me contestó “mira, esto es una whiskería” y yo dije “ah, entonces yo tengo que servir whisky”, imagínate la inocencia, y me dice “no, no, no, vos no entendiste nada”. 

Llamó a una de las chicas y le dijo que me cambiase, y ya ahí se empezó a poner más agresiva. 

Yo voy a la habitación y me dicen “ponte un topcito y una pollerita” y yo preguntaba “¿acá se sirve whisky?”, y me dice la chica “no, acá somos putas”. 

Yo cuando oigo eso empiezo “no, no, no…” y me dice la chica “sí, yo llevo varios años, ¿te trajeron, no?”. 

Allí había chicas que habían ido por cuenta propia y otras que procedían de la trata como era yo, y entonces la chica me aconsejó hacer caso a todo lo que me decían. 

De ahí a los cuatro días me llevan a Chile, a Punta Arenas, que tenían un cabaret allí. Iba, por supuesto, de contrabando. 

Allí llego y bueno, un horror. Entro, y una chilena se paró y con una navaja subida a una de las mesas me dijo “bienvenida a Punta Arenas shiquilla”. 

Yo en ese momento era muy bonita, una rubia, y les habían advertido de que les podía quitar todo el trabajo. Me fui al baño muy asustada y allí me advirtió otra de que me querían cortar la cara. 

En frente era donde nos hospedábamos, eran cuatro casetas y vivíamos doce chicas. En una de éstas, conocí a otra chica que era de donde yo soy y ella había ido con otro proxeneta al que le había pagado Mari. Estuve una semana ahí, me querían poner a bailar de stripper, horrible, hasta que esta chica, Sofía, vino y me dijo “escuché que te van a vender a Europa, así que vamos a escaparnos”. 

Organizamos todo para esa noche, esperamos a que todos se durmieran y salimos. Nos escapamos de Punta Arenas. 

Compramos el primer colectivo que salía, era al Comandante Luis Piedra Buena, que es en medio de la nada, pero nos daba igual, compramos dos pasajes y nos fuimos. 

Sofía trabajaba de noche, ella trabajaba desde los quince años, por lo que se conocía todos los cabarets. Ella aún era menor cuando esto ocurrió, tenía 20. De ahí, partimos a Comodoro Rivadaria y ella me decía “nosotras llegamos y yo te pago el pasaje para volver a tu casa”. 

Yo estuve dos o tres noches metida en el hotel. Ahí me entró terror, de mi abuela sobre todo, era muy estricta, y me daba terror volver y contarle lo que me había pasado porque me iba a echar la culpa. 

Sofía entonces me dice que vayamos a Bariloche, yo no había ido en mi vida, pero todos los jóvenes al terminar quinto año van allí. Yo no fui, entonces dije “vamos”. 

Ella le preguntó al taxista el mejor lugar para trabajar y nos mandó a Pedro B., un pub. Llegamos. 

Yo ni hablaba, ella habló con el dueño que nos dio un departamento arriba. No le dijo que yo no iba a trabajar, ella bajaba y decía que yo estaba indispuesta. Estuve así como cuatro días, intentando tomar coraje para llamar a mi abuela. 

Al fin la llamé, me dijo de todo, de todo, y que no volviese; y yo no le conté nada de lo que había pasado. Le dije que estaba en Buenos Aires. Lloré. Y estuve una semana más sin bajar al bar hasta que ya no tenía dinero. Me estaban pagando el departamento, la comida y yo no soportaba que otra mujer estuviese así por mí. 

Entonces ella me dijo que bajase e hiciese copas, es decir, solo tomarme copas con los clientes, no más.

Así bajé por primera vez, a hacer copas. 

Cuando el dueño me vio me dijo “mira no, aquí se hacen pases. Yo puedo esperar a que vos elijas a alguien que te agrade, no te voy a obligar, pero acá copas no”. Llegó un francés, Jean Marc, y con él hablé un montón y con él pues empecé, de hecho nos hablamos hasta el día de hoy. Él, como aquello no parecía un cabaret porque el dueño quería que pareciese un bar, pues entraba, como el resto de turistas. 

Por odio a mi abuela estuve mucho tiempo ahí, en Bariloche, unos tres meses. 

@fatuartedíaz.- Es curioso, cuando se entrevista a víctimas de trata y prostitución, aunque a mí se me quedan cortas esas palabras para definir todo ese mundo, es demasiado turbio para un único sustantivo… Hay un denominador común que es una infancia o juventud traumática. 

@leivalkiria.- Es un mundo negro, es el infierno en la Tierra para una mujer. 

Sí, eso es real. 

Las mujeres que conocí, porque claro pasas miles de horas esperando al próximo putero. Ahí tomas mate con una y otra, para aguantar, y hablas. Que se hayan escapado de su casa porque su papá las violaba, o su hermano, o el tío, o el abuelo… muchas; por abusos de otro tipo, muchísimas más. Otras se han puesto de novias con tipos que le han dicho que ejerzan, los proxenetas saben a quién cazar. Hay muchas mujeres criando solas dos, tres, cuatro chiquitos, y no tienen otra manera; mujeres muy pobres, muy, muy pobres, hay muchas paraguayas y uruguayas, sobre todo paraguayas, que vienen y mandan dinero para mantener a toda su familia en Paraguay, que es un país muy pobre. 

@fatuartediaz.- Respecto a eso, y tal y como explica Amelia Tiganus, ¿existen dentro del mundo de la prostitución jerarquías por países? 

@leivalkiria.- Sí, claro que es cierto. Entre mujeres prostituidas, sobre todo las que captan, que ya están rotas por dentro, son muy duras con las que llegan. Mira como me recibieron a mí. 

Las paraguayas por ejemplo le sacan mucho a los departamentos privados, estos son alquilados por los dueños y tienen una recepcionista. Son 10 o 15 chicas, hay cuatro habitaciones y ahí pues pagas una comisión al dueño, normalmente del 40% de los pases que hagas por día. 

En Buenos Aires, lo de los departamentos privados es muy común, yo hacía 24 horas con las chicas paraguayas porque no tenía donde vivir, entonces te quedabas ahí 24 horas, te dejaban dormir ahí, pero eso sí, a las 2 de la mañana llegaba un putero y te levantabas; no vale el estoy cansada o nada. 

Luego están las que viven aparte y van unas serie de horas. 

Justamente por esto de la pobreza es por lo que las paraguayas son durísimas, al igual que las dominicanas. Por ejemplo, en los privados no hay dominicanas porque no las toman por ser de piel oscura, y por más que yo escucho a mujeres racializadas decir que las más prostituidas son las mujeres racializadas, eso no es verdad, la mayoría son mujeres blancas; justamente por el racismo que hay. 

Donde sí hay es en los clubs, como por ejemplo en Madaho ´s, que es lo más top de Capital Federal, ahí éramos 180 chicas y ahí sí, porque hay variedad, para los extranjeros. Ahí cobras en dólares, es otro nivel. 

Yo nunca tuve problemas con ellas porque soy una genia de la socialización. El primer día ni me hablaban, pero a las dos semanas, yo me hacía llamar Luz, y me dijeron “vos sí que sos una luz”, sólo tuve un problema con una dominicada en Madaho´s, a punta de cuchillo, porque yo nunca llamaba la atención. 

Yo siempre me sentaba en un lugar aparte, con una copa de algo suave, al principio ni siquiera bebía alcohol. Y así una noche pasó una por mi lado mientras yo estaba fumando y se chocó a propósito y me dijo “ojo, no me vayas a quemar con el cigarrito” y ahí sí que le contesté, un comentario muy racista todo sea dicho, le dije “no disculpáme, aunque seas oscurita yo ya te vi”, fue un comentario muy feo pero era la única manera de defenderme. 

@fatuartedíaz.- ¿Piensas que dentro de estas jerarquías es posible que exista la prostitución de lujo?

@leivalkiria.- La prostitución VIP que se le llama acá. Existe para las chicas estilo modelo, de hecho en hoteles como Sheraton o Hilton tienen books de las chicas y los extranjeros piden el book y llaman a esas chicas. 

Ellas cobran otro precio y en dólares. 

Se dice VIP porque “trabajas” en lugares de lujo, sólo con extranjeros y cobrando en dólares; pero son los mismos desgraciados que te encuentras en el cabaret de mala muerte. 

Otra cosa que he escuchado de España es “autónoma con piso propio”, eso son literalmente 20 señoras, generalmente son las que batallan más por los sindicatos. 

De hecho mis peores experiencias fueron una con un español y otra con un italiano ambos en Madaho´s. El que es putero es putero, no hay puteros buenos y puteros malos. 

Otro mito en la prostitución VIP es que ellas eligen a sus clientes, eso no es verdad, porque nunca se sabe quien es el tipo que entra en la habitación, trabajes donde trabajes. 

@fatuartediaz.- No puede haber putero bueno desde el momento en el que piensa que puede comprar a una mujer y hacerle lo que le dé la gana. 

@leivalkiria.- Claro. Para nosotras los clientes buenos eran por ejemplo el que salía de la oficina en el break de 15 minutos y te pagaba la hora entera o el que no podía más de una vez y se quedaba charlando; o bueno, el que dejaba propina. Y encima las cosas que contaban, yo les dejaba hablar para no hacerlo de nuevo. 

@fatuartediaz.- Y del fenómeno OnlyFans, ¿qué opinas?- es conocida mi cruzada personal contra esa red social, por lo que no pude evitar preguntarle. 

@leivalkiria.- Ahí están cayendo muchas, da igual la clase social que sea y va muy ligado a estos discursos de “es como otro trabajo”. El otro día vi a una médica que decidió subir contenido erótico, como dice Sonia Sánchez, “vienen por nuestras hijas y nuestras nietas y bisnietas que van a ser las putas del futuro”. Ahí no tienen que tocar a un tipo, sólo tienen que subir material erótico, de hecho encontramos un Instagram que era de chicas que se dedican a enseñarles a las chicas como monetizar su “capital erótico”, qué tipo de fotos subir, etc. Digamos que era capacitación para prostituirte en OnlyFans. 

@fatuartediaz.- Hay un hilo de Twitter tuyo que se ha retweeteado muchísimo. Dice “empoderamiento femenino en la prostitución implica: 1.- Ponerte esponjas en los días que estás menstruando. 2.- Usar anestésicos como lidocaína para soportar el dolor del sexo anal. 3.- Usar óvulos todo el tiempo por la irritación vaginal. 4.- Hacerse duchas vaginales incluso con vinagre para eliminar restos de lubricante del preservativo, que produce también infecciones en la garganta. 5.- Vivir a base de ibuprofeno, dioclofenato, microrrelajantes para que aplaquen el dolor del cuerpo. 6.- Consumir cocaína, speed o cualquier estimulante para aguantar los servicios. 7.- Al salir, si salimos vivas, nos espera un cóctel de psicofármacos para no despertar gritando de terror por estrés postraumático. Así de empoderante es”

A raíz de esto pienso ¿cómo una mujer puede soportar todo esto que relatas?

@leivalkiria.- No en todos los lugares pasa todo esto que te cuento. 

Se soporta porque no podemos salir.

Yo en ese momento estaba muy sola, no tenía prácticamente familia, me había casado con un chavo que había convencido a toda mi familia de que yo estaba loca, de hecho me metió en un psiquiátrico; intentó matarme dos veces. Nadie me creía a mí, todos pensaban que estaba loca. No tenía donde ir. 

Por ejemplo, la ducha vaginal con vinagre se hace mucho en los privados, las recepcionistas se lo hacen a las chicas cuando por ejemplo se rompe el preservativo con la idea de que lavándote con vinagre no te vas a quedar embarazada… esto no tiene sentido, de hecho había muchas chicas que se quedaban embarazadas y aún así seguían trabajando, porque sí, es otro fetiche. 

La cocaína es común, la venden allí mismo, la recepcionista, el encargado, algún putero que le lleva a las chicas. Porque claro, las chicas nuevas llegan, algunas ni alcohol tomaban, pero para aguantar les ofrecen cocaína y así empiezan a tomarla, porque además en un privado no se gana mucho, por lo que hay que hacer varios pases. 

Los privados son como los pisos en Europa. 

Acaban haciendo los pases para tomar la cocaína porque ya se volvieron adictas, yo he tenido que llevar a chicas de 15 y 16 años al hospital. 

La lidocaína también es muy común para el sexo anal, de hecho están los fetichistas del sexo anal. 

En los privados te sacan fotos para Internet y los puteros te califican, si te califican bien vienen más clientes. Yo tenía calificaciones pésimas por no querer hacer el sexo oral sin preservativo, no besaba en la boca, no hacía nada sin preservativo… Había algunos que sólo pagaban la hora entera si la chica aguantaba toda la hora sólo con sexo anal. 

Había dos así, yo ya los conocía y cuando los veía me ponía a toser y a decir que tenía gripe, así que no me elegían. 

La presentación se llama. Los tipos se sientan y nosotras entramos de una en una en ropa interior y nos presentamos, y ellos eligen como si fuera ganado. 

@fatuartediaz.- Cuando estás en el acto en sí, ¿tienes que disociar, cierto? ¿Qué haces con tu mente en ese momento?- he de decir que en este punto de la entrevista la que está casi disociada soy yo, por la crudeza de la historia, por el horror que miles de mujeres continúan sufriendo-. 

@leivalkiria.- Yo lo que hacía era usar el físico, siempre me ponía de espaldas, en cuatro, nunca me tumbaba en la cama, también para no agarrar pulgas o lo que hubiese. Jamás los miraba, me ponía el pelo largo por la espalda y esa era mi disociación. 

Cada una tenía su técnica, eso lo ves en los grupales, cuando vienen por ejemplo para una despedida de soltero, ahí es cuando puedes ver cómo se maneja cada chica.

@fatuartediaz.- ¿En qué momento dices se acabó, ya no más?

@leivalkiria.- Hay que decir que no estuve diez años continuados, han sido diez años en total. 

Yo salía, entraba. 

El último día fue en un privado, yo ya había estado y conocía a la mayoría de las chicas. Como allí no estaba el encargado ni nadie, sólo la recepcionista que era una tía que nos defendía, le pedí hacer las presentaciones sin hacer pase para sacarles más plata. Les decía a los puteros otro precio y así todos nos llevábamos más, porque el dueño era quien ponía el precio. 

Y ahí me di cuenta de que ya no podía más. 

Me fui y volví a mi casa, mi hermana me pegó una paliza y entonces regresé; pero el segundo día me eligieron y hubo un momento, estando de espaldas, que el tipo empieza a insistir en que me dé la vuelta y lo bese, yo no quería y él me decía “pero ponéle onda” y yo no quería. Así que me dijo que llamaba a otra y le dije que sí, que llamase a otra porque yo no quería ni que me tocase, fue un click, no poder tolerarlo más. 

Salí de la habitación, fui a la recepcionista, le expliqué y le dije que me iba por ese día. Y ya nunca volví. 

Estuve en situaciones horribles, tengo un hijo ya de cinco años del cual la pareja que tenía no quiso saber nada y empecé a trabajar para Telefónica, realmente me morí de hambre, pero no volví. 

Ahora estoy en una situación económica complicada, pero no vuelvo. 

@fatuartediaz.- Después de salir de la prostitución, ¿que ocurre?

@leivalkiria.- Me fui a un hotel barato y empecé a echar CVs, yo entendía de informática. 

Primero conseguí de moza en un restaurante, pero fue poco tiempo, porque enseguida me llamaron de una empresa de informática muy buena y ahí pude hacerme un lugar. 

Yo pensé que no tenía opciones, eso es algo muy común entre las chicas que están dentro, pero si no salís no vas a ver las opciones. 

Lo malo es que yo tenía idiomas y conocimientos de informática pero hay muchas chicas que no saben ni siquiera leer y ahí sí que es más complicado, ahí sí tienes que irte de niñera o algo así y claro, estás acostumbrada y no vas a renunciar a esa cantidad de dinero por mucho menos. 

@fatuartediaz.- A nivel legislativo, ¿cuál crees que son las medidas a adoptar por parte de los Gobiernos para llegar a la abolición, que no a la prohibición?

@leivalkiria.- Multar al putero. La erradicación del sistema prostituyente empieza por ahí. Esto viene explícito en el Proyecto de Ley Erradicación del Sistema Prostituyente, Prevención de la Prostitución y Restitución de Derechos presentado el 2 de Diciembre de 2021 aquí en Argentina. Hay que multar al hombre prostituyente, no a la mujer prostituida. El Estado tiene que encargarse de ellas, no dejarlas a su suerte, hay que cubrirles los derechos básicos con el dinero de las multas. Ayudarlas de verdad, no darles un plan de tres meses y luego olvidarse. Darle vivienda, no sólo trabajo, capacitarlas, que terminen la Secundaria… 

Esto está muy orientado a las que vienen de clases sociales bajas, aunque suene clasista. El problema es que ahora con el discurso de que es un trabajo como otro se están metiendo chicas que van a la Universidad, van a cazar a chicas de cualquier clase social. 

@fatuartediaz.- ¿Cómo te planteas la vida de ahora en adelante?

@leivalkiria.- Soy una futura ingeniera en sistemas. Estoy haciendo el ingreso hasta Noviembre en una de las mejores universidades de aquí de Latinoamérica; pero sobre todo soy dueña de mi cuerpo. 

Me despido de ella- para mí ya no es Valkiria, para mí es una mujer de la que quiero saber más, a la que de ahora en adelante escribiré por What´s app para saber cómo le va la vida- y le deseo todo lo mejor porque a quién ya le ha pasado todo lo peor sólo le deben pasar cosas buenas.

Fátima Fatuarte Díaz
Periodista

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