Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 y el paraguas “trans”


01/10/2021
Secciones: Opinión
Temas: Política, Salud, Sociedad
Autoría: Lucía Carmona Álamos
Edición: Anyta Belle
Ilustración: Revoleo

Una breve reflexión para París 2024.

Laura Hubbard fue el nombre más sonado en redes durante los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, seguido de las innumerables humillaciones machistas que sufrieron las deportistas que nada tenían que ver con sus méritos deportivos. La participación de las mujeres en las competiciones olímpicas ha sido históricamente notablemente inferior a la de los hombres, tanto, que en los primeros Juegos Olímpicos ni participaron. 

Incluso en los últimos, los porcentajes nos siguen reflejando cómo la minoría siendo el número de deportistas femeninas con un 48,8% de participantes. Y esto, por mucho que quiera verse desde una perspectiva positivista es desalentador porque seguimos no siendo el 50% y ni siquiera nos imaginamos ser mayoría en algo que “de toda la vida” ha sido de hombres: el deporte. 

Suerte que hablamos de datos generales y no de casos específicos como Vanuatu, Emiratos Árabes Unidos, Omán o Surinam en los que el número de participantes femeninas es cero. Para las curiosas, los datos de nuestro país tampoco son muy alentadores, ya que la cuota de participación femenina es del 41,7%, insisto, menos de la mitad. Tampoco tenemos representación en algunas modalidades deportivas como por ejemplo la lucha grecorromana, casi nula representación y muchos menos eventos deportivos femeninos que masculinos como en el caso de boxeo, y mucha disparidad en el caso de la halterofilia donde participó, por cierto, Laura Hubbard. 

Cuando hablamos de deporte y alta competición el paraguas “trans” innegablemente deja de ser válido. Cuando valoramos las capacidades físicas, no podemos dejar a un lado ni el sexo biológico ni el sexo al que se pretende transicionar, como tampoco podemos tener en cuenta el no binarismo o las orientaciones sexuales. Estos parámetros no influyen, o no deberían influir, en la competición. 

¿POR QUÉ ESTO LE CHIRRÍA AL FEMINISMO?

El miedo generalizado es que las mujeres tengamos mayores desventajas, más de las que ya tenemos, compitiendo contra atletas transexuales y transgénero. Esto es curioso en cuanto a que si pasase al contrario, no habría discusión posible. Si los hombres trans se animaran a competir en categorías masculinas tendrían una clara desventaja contra ellos. Es por esta sencilla razón por lo que hay más mujeres trans compitiendo en modalidades deportivas donde el sexo cumple un papel importantísimo en el rendimiento. Tampoco esto ocurre a la inversa ya que nosotras estamos completamente encasilladas en los roles estereotipados de género que dificultan el acceso a ciertos deportes, pero de momento, no entraremos en temas éticos ni morales. 

Otro nombre muy sonado por su no binarismo y triunfo en los Juegos Olímpicos fue el de Quinn, futbolista trans y persona no binaria. Esta persona, de origen canadiense, celebró poder competir con una etiqueta acorde a como “elle” se sentía, pero en la categoría en la que compitió fue la femenina así que os invito a reflexionar cuán accesible le ha sido competir con y contra mujeres de su mismo sexo biológico y cuán difícil le habría sido competir con y contra hombres que formasen parte de ese género no identificado. 

¿ESTAMOS PREPARADAS PARA AFRONTAR EL DEBATE DE LA INTERSEXUALIDAD EN EL DEPORTE?

Mi opinión respecto a esto como profesional de la materia es un claro no. Aún no hemos conseguido, ni en el deporte ni en la mayoría de aspectos de la vida, normalizar las características intrínsecas, biológicas y fisiológicas de las mujeres. Si hablamos del ciclo hormonal de la mujer y de la violencia que se ejerce en torno a éste y a la maternidad desde una perspectiva sanitaria que es un servicio básico, os podréis imaginar la brutal desinformación que existe en el mundo deportivo. Un horror. 

Hablando claro, la menstruación en los J.J.O.O. sigue siendo un tabú. Fu Yuanhui, nadadora de 4×100, no quedó satisfecha con los resultados de la competición por haberle bajado la regla el día antes de competir. ¿Somos conscientes de que no es la única que lo ha sufrido, si no de las pocas que lo manifiesta públicamente? La mayoría de las deportistas hemos visto afectado nuestro rendimiento o hemos faltado a los entrenamientos debido a las molestias causadas por el ciclo menstrual, pero tampoco te dan la posibilidad de hablar del tema y de buscar una solución que no sea la toma de anticonceptivos hormonales que te lo anulen. Parémonos a pensar que la mayoría de entrenadores son hombres, como también lo es la mayoría del personal sanitario que acompaña a la deportista y además, cuentan con una nula formación en mujer y deporte. La también nadadora Libby Trickett manifestó que sentía pudor al hablar de su regla con el entrenador que tenía porque él esperaba de ella que pudiese tenerla bajo control. 

Es absolutamente surrealista meternos en aspectos abstractos y subjetivos de la competición deportiva cuando lo más básico no lo tenemos controlado en absoluto. Como dijo la maratoniana Paula Radcliffe “la regla es la gran ignorada del deporte de élite”.

¿QUÉ DICE EL COMITÉ OLÍMPICO INTERNACIONAL DESDE 2015?

Las reglas son:

  • No se exigen cambios anatómicos quirúrgicos para participar en la categoría en la que te identifiques.
  • Sí obliga, en el caso de las mujeres, no sólo a las transexuales, a que mantengan sus niveles de testosterona por debajo de 10 nanomoles por litro durante un período mínimo de un año.
  • Un nivel superior de testosterona, según el COI, supondría una ventaja respecto a sus competidoras. 

¿ES SÓLO LA TESTOSTERONA LO QUE DETERMINA EL RENDIMIENTO?

Gran parte sí. Los niveles de testosterona total en sangre en hombres suelen estar entre los 9,36 – 37,10 nmol/L, mientras que el de las mujeres entre 0,5 – 2,4 nmol/L. Obviamente están las excepciones en las que como ya he dicho, no me voy a meter. Sé que hay mujeres con androgenismo que superan la media, pero ahora estamos centradas en la mayoría. 

Pero no es sólo la testosterona, las hormonas que se administran en el cambio de sexo a las personas transexuales también tienen efecto en el tamaño y las funciones musculares de las personas que las reciben y aun así, tras un año de tratamiento en la reducción de testosterona, las mujeres transexuales mantienen ventajas biológicas respecto a las mujeres. La densidad ósea y la masa muscular se ven afectadas pero el esqueleto de las mujeres transexuales sigue siendo más grande, tienen una zancada más larga, mayor capacidad pulmonar y una pelvis más estrecha lo que está demostrado que es mucho más adecuado para la velocidad, por ejemplo. 

La alta competición hasta ahora está estructurada claramente binaria en cuanto al sexo, igual que es binaria en cuanto a la capacidad: o tienes discapacidad y participas en los Juegos Paralímpicos o no tienes y participas en los Juegos Olímpicos. Cuando se incluyó a las personas con discapacidad en los juegos olímpicos se tuvieron que revisar y cambiar las normas porque éstas, son susceptibles de ser cambiadas. El deporte está regulado así: por parámetros que nada tienen que ver con la subjetividad. Muchos deportes, dentro del mismo sexo, se dividen por categorías de peso y en el baile por ejemplo, la estatura, además del peso, es fundamental. 

Hay muchos parámetros físicos y genéticos que te dificultan el acceso a deportes y a categorías, al igual que las mujeres con hiperandrogenismo con valores de testosterona superiores a los permitidos se quedan sin poder competir en sus especialidades porque sería injusto para las demás mujeres. Está claro que el deporte debe de ser accesible a todas las personas y que practicarlo trae numerosísimos beneficios en todos los aspectos para la salud física y mental pero no por ello se debe dejar de lado que el objetivo principal sea una competición de igual a igual. 

“Los niveles de testosterona que se piden a las mujeres trans están mucho más cerca de los niveles bajos de testosterona de los hombres biológicos que de los niveles de las mujeres biológicas.”

¿ENTONCES TIENEN VENTAJA LOS ATLETAS TRANSEXUALES?

La testosterona no es sólo fuerza y además, la fuerza tiene memoria. Es decir, una persona que lleva años entrenando a un altísimo nivel, beneficiándose de unos niveles de testosterona superiores, que permite más cargas y más sesiones de entrenamiento no es equiparable a alguien que no haya desarrollado su carrera deportiva de esa manera. No es igual entrenar toda tu vida como hombre pasando vallas y que compitas como mujer cuando las distancias entre las vallas se van a acortar y su altura va a disminuir. Dejando de lado el contraargumento del deporte base, estamos hablando de atletas que llevan años entrenando el mismo gesto, que tienen entrenamientos muy específicos durante los cuales se ha desarrollado la masa muscular de una manera muy diferente al otro sexo. 

¿QUÉ HAY DEL BORRADOR DE LA LEY TRANS RESPECTO AL DEPORTE?

Desde mi punto de vista, insisto en que sólo soy una profesional de la actividad física y el deporte especializada en deporte y mujer, el borrador de la ley trans tiene algunos puntos negativos:

  • Primero que por evitar que parezca tránsfoba, la ley confunde muchos términos que incluso están mejor expresadas y concretadas en leyes autonómicas, por lo que al ser tan confusa crea una sensación de falsos extremos entre los y las defensoras y las y los detractores. 
  • Creo que lo del paraguas trans no hace ningún favor, y que sería mucho más conveniente concretar un poco mejor la realidad de estas personas. 
  • Sexo y género se confunden constantemente y se utilizan indistintamente para referirse al mismo concepto, esto no es pedagógico aunque la ley no tenga por qué serlo. Una pena. 
  • Por eso os lo aclaro: el sexo es hombre y mujer y se define como las diferencias biológicas de genitales, hormonas y cromosomas. Esto es esencial tenerlo muy presente cuando hablemos de deporte. El género es una construcción cultural que nada tiene que ver con el rendimiento deportivo, o no debería.

“Entre los esteroides considerados como dopantes se encuentra la testosterona. Ni con la ley anterior, ni con la actual, habría una competición justa y entre iguales ya que, con los mismos niveles de testosterona en sangre una mujer biológica quedaría eliminada y sancionada por doping y una mujer trans podría participar sin mayores consecuencias.”

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