
El androcentrismo del progreso
La universalización de la experiencia masculina y la despolitización del feminismo Fui a ver La bola negra, «la gran obra» de la que todo el mundo habla. Más allá de que me gustaran ciertos detalles, no tenía intención de escribir una reseña. Pero salí del cine bastante incómoda y, como conté después en Instagram, necesitaba decirlo. La película me había parecido un producto androcentrista, homosocial y centrado en la homosexualidad masculina en el que, una vez más, no me sentía representada. No me conmovía ni medio pelo que tuviéramos que volver a una dictadura para que sus protagonistas perdieran el único privilegio que, según decía irónicamente, todavía no tenían: poder ser gays. Tengo cosas bastante más graves y urgentes de