
La mirada nublada
Yo quisiera hablar siempre de fitness, pero no todos los compartimentos de mi cabeza albergan mancuernas y kettlebells. Son ya unos años navegando por la red, navegando en internet y algunos menos divulgando, si se puede llamar así a mi labor en las redes sociales. Qué extraño todo en lo virtual, ¿no? Pienso mucho sobre nuestra presencia en la pequeña pantalla, sobre los códigos de comportamiento que asumimos. Dicen que el uso de plataformas como Instagram altera nuestra capacidad de atención continuada y nos adicciona al estímulo rápido. Me pregunto si nos entrenan a no mirar. Siento, muy a mi pesar, que las redes sociales rebajan el umbral ético del encuentro. ¿Nos permiten suspender la humanidad? En lo presencial hay